Y de pronto se me ocurrió,
¡ya tengo la solución!
Voy a ir al almacén de la vuelta
a preguntarle a Don Jacinto
si no hay tecito de monstruo,
dragón, toro o algún bicho
(¡sí, una infusión!)
para que me dé una porción de valor.

Necesito urgentemente
ganar el coraje suficiente
para hacer algo importante:

Ir a decirle a Betina
si quiere ser novia mía…

Aunque, ahora que lo pienso,
a ver si el tecito me hace demasiado efecto:

Y en vez de decirle que la quiero
me sale un poco de fuego
y le chamusco el sombrero.

O a ver si el toro
se apodera de mí y la topeteo.
O capaz que se lo digo con una voz
tan monstruosa que la asusto fulero.
O sin querer, mientras intento decirle que la quiero
de los nervios la pico.

Mejor, más que un tecito tomo valor y le digo:
Betina, ¿querés ir a tomar un helado conmigo?

Sí, ya sé que no me animé…
Pero si me dice que sí
y vamos a la heladería,
me tomo un helado
de dulce de leche granizado
Y, ahí sí, ¡me declaro!
 

                                      Texto: Magela Demarco

                                          Ilus: Mateo Dineen

                    

 


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